El objetivo siempre ha de ser el triunfo. La ilusión se dispara según se acerca la fecha, el furor crece a ritmo de vértigo, se hincha el globo y sólo una es campeona. Es la silla eléctrica; después de cada torneo de selecciones llegan siempre las destituciones. Muchos países ambicionan el título pero sólo puede quedar un ganador. Es momento de remar todos en la misma dirección.